Las pequeñas y medianas empresas
(pymes) caminan descalzas por ese camino plagado de cactus que es Internet.
Hace algunas semanas unos hackers conseguían bloquear 400.000 archivos
del recinto ferial de Madrid (Ifema) en cuestión de segundos. Un falso mensaje
que parecía proceder de la empresa pública Correos bastó para desencadenar el
caos. Esa infección masiva se expandió a través de un virus llamado
CryptoLocker, un tipo de ataque que se popularizó en 2013 y que sigue causando
estragos a través de versiones renovadas.
Alfonso Mur, socio director
de Riesgos Tecnológicos de Deloitte, califica esta práctica como “el fraude directo más
común”, parecido a los secuestros reales de personas. “A través de una descarga
imprudente entran en el ordenador de tu empresa, bloquean la información y
piden un rescate en un breve periodo de tiempo mediante una cuenta de Paypal”,
explica. Suelen exigir pequeñas cantidades, de 1.000 o 3.000 euros, a cambio de
restablecer los archivos de sus víctimas si éstas acceden al chantaje, algo que
afortunadamente no sucedió en el Ifema gracias a que conservaban los datos en
copias de seguridad.
