Con el fin
de las subvenciones en abril de 2012, Vodafone optó por su particular
financiación de smartphones con un sistema de tarifas cuya cuota mensual
depende de la gama del teléfono al que esté asociada conocido como "gamas
Vodafone" que se habían dividido en cinco tramos según el coste del
teléfono.
Un sistema
que ha sufrido tres modificaciones a lo largo de su existencia y que hoy pasa a
ser sustituido por un modelo de pago a plazos como el que podemos encontrar en
Movistar u Orange con la misma finalidad de establecer el coste mensual
definitivo dependiendo del precio real del móvil pero con mayor flexibilidad a
la hora de establecer las cuotas mensuales de manera que para un mismo
dispositivo, se puedan aplicar distintos pagos mensuales según la tarifa
asociada para ajustar así la subvención final y que el pago inicial no fuera el
único arma como hasta ahora.
