Vodafone redujo
sus beneficios en España con fuerza en su último ejercicio fiscal 2013-2014,
que concluyó el pasado 31 de marzo, convirtiéndose en la peor filial europea
del grupo británico, con una caída del beneficio bruto operativo (Ebitda) del
25,7% que se eleva al 58,9% después de amortizaciones y depreciaciones.
Pero pese a esos
malos resultados, la multinacional sigue confiando en el potencial del país. La
operadora invirtió 608 millones en 2013, un 32,3% más que el año anterior,
destinado la nueva red de fibra, que llegaba a 276.000 hogares a 31 de marzo, y
el despliegue del 4G móvil en todas las provincias españolas. Además,
recientemente compró la cableoperadora Ono por 7.200 millones de euros.









